Memoria
Hay películas que simplemente me gustan, algunas otras me hacen reflexionar o me maravillan... Hay pocas, muy pocas películas que me conmuevan y, hasta hoy, no había ninguna que me hiciera llorar.
Hace unos minutos terminé de ver Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Podría decir que estoy a punto de inundar la habitación. Diablos, no puedo dejar de llorar. ¿Saben algo? Es terrible encontrar el escenario de nuestros deseos.
Constantemente me he preguntado qué es lo correcto. Me he preguntado si debería devolver los libros, si debería tirar los dvds que no le di, si debería borrar una buena parte de este blog, todos sus mensajes, comentarios, números de teléfono. También me pregunto si él lo hizo. Luego pienso, ¿y qué se hace con los recuerdos, con las experiencias? Lo material puede guardarse o desecharse, pero lo demás, eso que no se puede ver pero puede sentirse... Eso no.
Muchas veces he desado que fuera uno más entre tanta gente que ha llegado a mi vida, que nunca nos hubiéramos acercado tanto, que ni siquiera lo hubiera conocido, pero el hecho es que no puedo cambiar lo que hemos vivido, ni para bien ni para mal. Toda esta tristeza que me provoca es la pruba de que él existe y de que todo lo que recuerdo pasó. Ojalá para mí fuera tan fácil olvidar como lo fue para él.
Ayer anduve sobre mis pasos y supe cuánto lo extraño. No sé cómo pude contenerme para no echarme a llorar como una tonta. Lo quiero mucho y sé que siempre va a ser así.
¿Y si alguien me ofreciera la oportunidad de borrarlo totalmente? Eso implicaría tantas cosas. Tal vez lo haría sin importar qué. La única razón para ello es que el vacío que dejó me hace sentir indefensa porque sé que sólo yo lo siento y que él nunca va a estar cerca otra vez. ¿Qué caso tiene conservar recuerdos de dos para uno solo? ¿Por qué destrozarse el alma por alguien a quien no le importas, para quien no significas nada?
Y luego, si nos conociéramos de nuevo... ¿Sería igual?
Hace unos minutos terminé de ver Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Podría decir que estoy a punto de inundar la habitación. Diablos, no puedo dejar de llorar. ¿Saben algo? Es terrible encontrar el escenario de nuestros deseos.
Constantemente me he preguntado qué es lo correcto. Me he preguntado si debería devolver los libros, si debería tirar los dvds que no le di, si debería borrar una buena parte de este blog, todos sus mensajes, comentarios, números de teléfono. También me pregunto si él lo hizo. Luego pienso, ¿y qué se hace con los recuerdos, con las experiencias? Lo material puede guardarse o desecharse, pero lo demás, eso que no se puede ver pero puede sentirse... Eso no.
Muchas veces he desado que fuera uno más entre tanta gente que ha llegado a mi vida, que nunca nos hubiéramos acercado tanto, que ni siquiera lo hubiera conocido, pero el hecho es que no puedo cambiar lo que hemos vivido, ni para bien ni para mal. Toda esta tristeza que me provoca es la pruba de que él existe y de que todo lo que recuerdo pasó. Ojalá para mí fuera tan fácil olvidar como lo fue para él.
Ayer anduve sobre mis pasos y supe cuánto lo extraño. No sé cómo pude contenerme para no echarme a llorar como una tonta. Lo quiero mucho y sé que siempre va a ser así.
¿Y si alguien me ofreciera la oportunidad de borrarlo totalmente? Eso implicaría tantas cosas. Tal vez lo haría sin importar qué. La única razón para ello es que el vacío que dejó me hace sentir indefensa porque sé que sólo yo lo siento y que él nunca va a estar cerca otra vez. ¿Qué caso tiene conservar recuerdos de dos para uno solo? ¿Por qué destrozarse el alma por alguien a quien no le importas, para quien no significas nada?
Y luego, si nos conociéramos de nuevo... ¿Sería igual?
How happy is the blameless vestal's lot!
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign'd;
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign'd;
Alexander Pope, from "Eloisa to Abelard"

Comments