Lo que somos

Releía viejos libros como si estuviera logrando unirme de verdad a los autores y el placer se mezclaba con la tristeza de sentirme ausente, tal vez para siempre, del mundo de verdad, del mundo que yo había conocido y donde en la adolescencia fui formando con días y noches mi personalidad. Tal vez cuando se insinuaba el amanecer ardiente, llegué hasta apretarme la mandíbula para no llorar. Pensaba que cada ciudad, cada etapa de la vida hacen un mundo.

Juan Carlos Onetti, Cuando ya no importe.

*Yo creo que esta es la forma en la que se mezclan el pasado y el presente. Muchos dicen que lo mejor es olvidarse del pasado, pero, ¿no es esa una tontería? El pasado es lo que nos hace ser, incluso si no logramos reconocer al viejo yo, algo de él existe en lo que somos en el presente... que de por sí es tan inconstante y escurridizo. El presente en sí no existe. Tal vez somos un collage de cicatrices y estampas del pasado... y con suficiente espacio para más.

Comments

Unknown said…
Quizás el pasado al que se refieren es a ese que te impide ver lo que tienes frente a ti. El que te congela por miedo, tristeza u odio. Es como cuando una niña se quejaba de que se había acabado la leche con chocolate y no había podido probarlo. Cuando le dijeron "te preparo más" ella enojada contestó: "¡no! yo quiero del que se acabó". Tal vez a ese tipo de pasado es al que hay que dejar ir. Peor tantito, puede ser que en realidad no es el pasado al que se tiene que dejar ir, sino la actitud que se tiene frente a él. Baah, uno y sus teorías.
Paola said…
Emm, no sé qué decir. Yo creo que no es el pasado lo que te impide ver. Tal vez es que es más fácil instalarse en la comodidad del pasado que arriesgarse a lo incierto. Y no es que eso esté mal, es sólo que es muy triste. Sigo pensando que poco a poco nos vamos conviertiendo en un collage de cicatrices y estampas del pasado; es como si el doctor Frankenstein jugara a deshacernos y a reconstruirnos una y otra vez. Y justo cuando empezabas a acostumbrarte a una cicatriz aparece otra y así sucesivamente hasta que un buen dia te das cuenta de que apenas conoces a la persona que ves en el espejo. Todo pasa y hay muchas cosas por las que vale la pena correr el riesgo, pero los recuerdos duelen... lo que hace la diferencia es si se aprende a vivir y a lidiar con ellos o no. Cada uno carga a cuestas su propio pasado y aunque parezca mentira hay testarudos a quienes no les importa compartir el peso de la carga del otro, es cuestión de comprensión. Pero el tiempo no se detiene y la decisión de aferrarse al pasado en soledad o aventurarse a lo que pudiera ser, eso es algo que sólo uno mismo puede tomar en sus manos.
Un abrazo

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