El mar de fueguitos

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.

Eduardo Galeano, "El mundo" en El libro de los abrazos.

¿Cómo ven? Yo ya dije, soy un cigarro jajaja, aunque probablemente los no fumadores no podrán entender lo genial de ser cigarro. O quizá soy otro tipo de fuego, no sé.

*Ayer comencé a leer este libro. Ahhhh, porque no sólo estoy en fase de escritura automática, sino también de lectura compulsiva... Ambas cosas en un nivel (¿o tres?) más allá de lo normal en mí.

*A ver. El viernes pasado, cuando iba con E y Rafa en el taxi, morimos de risa con el programa de radio que el chofer estaba escuchando (por cierto, el chof se enojó jajaja). El locutor leía frases basura de autoayuda, y lo peor es que las comentaba con toda seriedad. Cuando llegamos a la fiesta del libro, en el primer stand que visitamos había libros de ese estilo y, por supuesto, las bromas no se hicieron esperar. Entonces a mí se me escapó una frase no pensada que resumía nuestro sentir. Era algo como "los libros de autoayuda me dan más miedo que la frustración misma". Y es que es cierto, la vida no es hermosa sólo porque quieras verla de ese modo o convencerte de que así es. La miseria también existe, no lo olviden, y negarla es una estupidez. El caso es que existen tantos matices de felicidad o tristeza como personas hay en el mundo (o tal vez infinitamente más). Y son tantos que es muy probable que ni siquiera tengamos una palabra que defina cada estado, sólo nos aproximamos en descripciones. Entiéndase que son procesos necesarios para saborear la vida, porque la felicidad permanente (¿alguien la conoce?) no tiene sentido y no puedes reprimir los sentimientos ligados a la infelicidad con sólo desearlo. Aghh, nooo, nadie debería reprimir su pensar ni su sentir. La vida se resuelve en el camino, no con planes de comportamiento o pensamiento dados por un librito o un terapeuta que tiene tan poco, si no es que menos, control sobre su vida como uno mismo (ya lo saben, tampoco me gustan los psicólogos). Si las personas que aparentan ser extravagantemente felices y libres creen que las personas como yo necesitamos ayuda, lamento decirles que no es así. De hecho deberían meditar un poco sobre su propia persona porque ellos sí que parecen tener problemas de aceptación y de adaptación. Yo por lo menos trato de conocerme y de aceptarme, y sé dónde estoy y adónde voy, y sé lo que no quiero y todos los días voy descubriendo nuevos deseos, y tengo ideales que aunque sean tontos para el común de la gente, para mí sí son importantes (claro, ellos no pueden ver en qué consiste la importancia)... No me escondo detrás de la máscara de la falsa felicidad ni creo que el descaro sea un sinónimo de libertad, la libertad es otra cosa, gran zoquete. No hay nada de malo en la timidez, ni en usar tu cerebro, ni en pensar diferente a los demás, ni en tener sentimientos intensos, ni en un largo etcétera. Todo esto porque la Selfish no va a permitir que nunca nadie más la juzgue y va a defender a los que son como ella. Se acabaron las consideraciones. Soy una ñoña y a quién no le guste puede irse al infierno o encerrarse en su mundito.

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